Cuando el aire es tan frío que duele respirar,
cuando las sábanas están turbias
y arde el roce de la piel con la cama.
Cuando el reloj no avanza
y se hace tarde o vas puntual.
Cuando no puedes dormir,
y pones papel sobre la cama
y tinta entre tus dedos.
Cuando te han golpeado y no has sanado,
cuando tienes hambre,
sed, desnudez...
Cuando escribes un compás
pero te sobra un tempo
y una blanca no es suficiente.
Cuando miras atrás
y nadie sigue a tu lado,
nadie está, nadie estuvo.
Cuando quieres tocar tu violín,
tu guitarra o la mandolina.
Cuando quieres escribir
lo que nadie leerá;
cuando estas desesperado,
impaciente, perturbado.
Cuando quieres retar a la vida,
apostar con el diablo,
encarar a la muerte.
Cuando buscas
y no encuentras,
o cuando encuentras sin buscar.
Cuando amanece
y te das cuenta que sigues aquí,
que no te has ido, que no te irás...